HOKKAIDO
La isla más septentrional de Japón está dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, en el extremo sur del mar de Ojotsk.
Con mares helados y volcanes activos, se trata de una auténtica tierra de fuego y hielo. Sus picos escarpados, gargantas y lagos ofrecen la naturaleza más salvaje de Japón.
¿Qué ver en Hokkaido?
Si eres de los que les encanta disfrutar de la belleza que ofrecen los parques naturales, te recomendamos ver los siguientes: Parque nacional de los Pantanales de Kushiro, Bahía de Akkeshi, Lago Furen, Península de Nemuro, Parque Nacional de Shiretoko, Parque nacional de Rishiri-Rebun-Sarobetsu, Parque nacional de Daisetsu-zan, Parque nacional de Akan y el Parque nacional de Onuma Quasi.
Hakodate. La ciudad de Hakodate, con su forma de abanico, fue antaño una isla que hoy descansa sobre la lengua de arena que une a tierra firme.
No lejos del centro, se eleva el monte Hakodate, un pico que se puede alcanzar en funicular, por carretera o a pie.
No lejos del centro, se eleva el monte Hakodate, un pico que se puede alcanzar en funicular, por carretera o a pie.
El monte ofrece agradables paseos por el campo y panorámicas espectaculares.
Sapporo. La moderna capital de Hokkaido descansa sobre la llanura de Ishikari. Recorrerla es relativamente sencillo gracias a las cuatro líneas de metro.
En el corazón yace el alargado parque Odori, dominado en su extremo este por la torre metálica de la televisión y al oeste por una vista de las montañas.
NORTE DE HONSHU
La zona norte de Honshu, conocida como Tohoku, ha sobrevivido al implacable desarrollo industrial de Japón, por lo que preserva tradiciones y festivales ancestrales de gran riqueza. Lamentablemente es, también, una de las zonas menos visitadas y conocidas del país, por lo que, quien se aventura a descubrir este territorio, tiene la fortuna de disfrutar del Japón rural más auténtico. Escarpadas montañas, profundos bosques, claros lagos y una impresionante línea costera prevalece en esta región al lado de ciudades castillo, aldeas rurales, viejas tradiciones y gente amable. La zona es abundante en Parques Nacionales.
¿Que ver en el norte de Honshu?
Hirosaki. El centro cultural y educativo de Aomori es una deliciosa ciudad moderna cuya atracción principal es el castillo, un reducto de historia feudal. La mayoría de las calles conducen al parque Hirosaki, antiguo recinto del castillo de los señores Tsugaru, al noroeste de la estación. El castillo fue destruido por un rayo, pero conserva su pintoresca torre principal de 1810, algunas torres menores, varias puertas y tres fosos.
Kakunodate. Solo conserva un puñado de casas samurais en Uchimachi, al noroeste de la estación. Entre las casas abiertas al público, el recinto de la gran Aoyagi-ke alberga trespequeños museos.
Hiraizumi. Destacan dos edificios: el pabellón Dorado, donde yacen los tres primeros líderes Fujiwara, y el pabellón Sutra. En el Tesoro se guardan magníficas piezas del clan y del templo.
Morioka. La vieja ciudad fortificada y antiguo centro del feudo de Nanbu es hoy la capital de Iwate. Morioka es conocida por las tetsubin (teteras de hierro) de Nanbu y por el monte Iwate, el majestuoso volcán que se cierne sobre ella.
Sendai. Establecida en la década de 1600 por el señor feudal Date Masamune, Sendai es la ciudad más grande del norte. Los escasos monumentos que sobrevivieron a la II Guerra Mundial están alejados del centro. El Santuario Osaki Hachiman es una joya laqueada en negro ubicada al noroeste. Domina las ruinas del castillo de Aoba (1602) la estatua del guerrero Masamune, El Dragón de un Ojo.
Nikko. Este lugar es desde hace siglos un famoso centro religioso budista sintoista y su nombre mismamente es sinónimo de esplendor. En el caben destacar dos de los santuarios más importantes del país: el santuario Taiyuin-byo y el santuario Tosho-gu.
Taiyuin-byo => Es sencillamente sublime. Rodeado por un jardín de cedros, cuenta con una serie de puertas que ascienden hasta el Haiden (santuario) y el Honden (santuario interior).
Santuario Tosho-gu => Este impresionante mausoleo santuarioconserva muchos de sus elementos budistas, incluyendo una curiosa pagoda, la biblioteca de sutras y la puerta Niomon, así como la célebre sugi-namiki (avenida de cedros japoneses) que conduce al mismo santuario.
Puerta Yomeimon del santuario Tosho-gu


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