Las islas Lofoten son un archipiélago y un distrito de Noruega, situado en el condado de Nordland, por encima del Círculo polar ártico.
Según una clasificación publicada por la revista inglesa "The Observer", las Islas Lofoten figuran como el segundo archipiélago más bello del mundo.
Las islas Lofoten ofrecen a los visitantes diversos paisajes notables: al norte del archipiélago, las llanuras verdes que se extienden hasta el horizonte. Bajando hacia el sur, el relieve parece más y más escarpado, dando al archipiélago su apodo de "Alpes en el Mar". De hecho, sólo la costa es habitable a pesar del poco espacio del que dispone.
Se pueden visitar numerosos pueblos pescadores, como en la isla Moskenesoya. Los habitantes de Hamnoy, Reine y Moskenes viven hoy en día principalmente del turismo y de la pesca, del bacalao notablemente. Históricamente, la isla Vestvågøy fue un gran lugar de la civilización vikinga.
Bodo es la ciudad continental de referencia en esa parte del país.
Es una población bastante grande, pero no lo parece, porque la naturaleza se hace presente por doquier. Tiene universidad, recursos turísticos, como el curioso Museo de la Aviación o el centro turístico de Saltstraume, a escasos kilómetros del casco urbano, y un puerto tan pintoresco como activo.
Samdsund es la mayor de las Lofoten; con unos 11.000 habitantes acapara la mitad de los vecinos del archipiélago. La isla más pequeña, en el extremo sur, se llama  (última letra del abecedario noruego, pronúnciese o).
Algunas de las islas están unidas entre sí por puentes, dada su cercanía. Muchos turistas alquilan durante el verano las rorbu o cabañas tradicionales que usaban los pescadores en invierno.
Para conocer el pasado remoto de las Lofoten hay que ir hasta Borg. Allí han inaugurado hace poco un museo vikingo que es algo más que eso: se aprovechan las instalaciones para hacer fiestas, y en verano siempre hay paisanos vestidos con ropa tradicional, ejerciendo los antiguos oficios. Muy cerca de allí, el fiordo de Maervoll es uno de los parajes más grandiosos de la zona.
Pero la estampa más deslumbrante y cautivadora tal vez sea Svolvaer. En un paisaje anfibio, tejido como una cenefa nórdica a base de picachos triangulares y brazos de mar, se incrustan las casitas pintadas de rojo sangre, o de carmín, o de negro; detrás de ellas, los secaderos de bacalao, especie de parrillas a base de enormes estacas, alcanzan tales proporciones que los vecinos las llaman 'catedrales del bacalao'.
La diversidad de las Lofoten y el esplendor de su naturaleza permiten la práctica de una gran variedad de actividades a lo largo de todo el año.
Un viaje maravilloso, en una tierra maravillosa que uno no puede dejar de ver.
martes, 9 de diciembre de 2008
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