martes 16 de diciembre de 2008

REPORTAJE DEL MES 2: BÉLGICA

Bélgica, situada en Europa y limitada por Francia, Alemania, Luxemburgo y los Países Bajos es uno de los países que mayor contraste ofrece en cada una de sus localidades. Ciudades históricas, castillos e iglesias se funden con la modernidad de los edificios más punteros del país dando una perfecta armonía a su paisaje.
El idioma oficial es el neerlandés, que se habla un poco más que el francés. También podemos encontrar algunas zonas donde se hable más el alemán aunque apenas son una minoría.

Lo ideal para recorrer Bélgica es que alquiléis un coche para poder moveros por los pueblitos de alrededor.
Personalmente, os recomiendo que toméis alojamiento en Bruselas y os desplacéis desde este punto.

La misma ciudad de Bruselas alberga muchas de las maravillas de Bélgica. Una de las visitas obligadas es la Grand Place quizás, lo más llamativo de toda la capital belga. Sencillamente, es espectacular.

Fotos de la Plaza Grande de Bélgica



Si vais en época estival como en verano, podréis encontraros con alguna que otra actuación en la plaza (podéis apreciar parte del escenario que tenían montado cuando nosotros viajamos en agosto).
Esta zona y sus calles de alrededor tienen un gran ambiente por las noches, por lo que no tendréis que andar tan pendientes de la cena como en otros pueblos del norte (en muchos pueblos es casi imposible encontrar un sitio para cenar a partir de las 9 de la noche a no ser que busquéis locales como Mc Donals o similares).
Además contáis con una calle con muchísimos restaurantes que ofrecen algunos de nuestros platos más típicos como la paella (eso si, preparad vuestros bolsillos para el gasto).

En una esquina de la Grand Place hay una pequeña calle, la Rue de l’Eruve, por donde se llega al famoso Manneken Pis.

Manneken Pis

En dirección al centro lo siguiente que encontramos es la Plaza Santa Catarina, cuya iglesia central data del año 1854. Frente a ella se abre una amplia avenida repleta de marisquerías.
Junto al Boulevard Leopoldo II está el barrio del beguinaje, un barrio que es típico en todas las ciudades flamencas. Sin embargo, como algunas otras cosas, el barrio os decepcionará si antes habéis visto el beguinaje de algunas otras ciudades belgas, como Brujas o Lieja. Son barrios con casas muy coquetas y con jardín propio, que se juntan alrededor de una plaza central, en una especie de retiro espiritual.
Por otro lado, si nos acercamos a uno de los barrios más alejados de todos, el Barrio del Centenario, podremos encontrar el famoso Atomium, el miniEurope o el parque Laeken.
Atomium


Abandonando un poco la capital y con miras hacia los pueblitos de alrededor encontramos uno muy especial y quizá, una de los más bellos que he visto hasta la fecha. El nombre de este pueblito medieval del que os estoy hablando es Brujas, una ciudad fascinante que parece sumergirte en otra época con sus magníficos carruajes, sus casitas de mercaderes, canales, etc. No es de extrañar que la hayan bautizado como la "Venecia del Norte".


Además, todos aquellos amantes del dulce estáis de suerte porque en este rincón podréis encontrar numerosas chocolaterias donde será difícil resistirse a la compra de alguna cajita de bombones.



Otro de los puntos obligados en el mapa de Bélgica es la ciudad de Gante. Si bien no es tan hermosa como Brujas, desde luego no tiene mucho que envidiarle. Canales, castillos, edificios arquitectónicos de indudable belleza hacen de Gante un lugar encantador.

Algunos de los edificios más bonitos son los siguientes: la iglesia de San Nicolás, la torre Belfort, la catedral de Bayon o el puente de San Miguel, desde el cual podemos contemplar maravillosas vistas.




Otro de los puntos fuertes de Gante es el Castillo del Conde, conocido en Gante como Gravensteen, palabra alemana que designa la sede del condado. La mayoría de los condes de la región de Flandes fueron construyendo castillos en las principales ciudades del condado. Estos castillos le servían de alojamiento, ya que los condes estaban continuamente viajando de ciudad en ciudad para poder mantener la ley y el orden.
En ocasiones, podían permanecer hasta meses residiendo en el castillo. Precisamente, el castillo de Gante ha sido uno de los pocos que, con este uso, ha pervivido casi intacto con los siglos.
Desde aquí además, podréis disfrutar de unas estupendas vistas de la ciudad.


Por cierto, antes de abandonar Gante os recomiendo probar uno de los dulces típicos de esta ciudad: los mastellen, unos panecillos bastante ricos que a simple vista pueden confundirse con los clásicos donuts (especialmente los de mantequilla).
Sin duda, una delicia para el paladar.